TA-03B – Motivos para la Alegría

MOTIVOS para la ALEGRÍA

El primer motivo de alegría
es saber que también hoy
dejaré que el amor guíe mi vida.
. . . y saber algo de quiénes amamos, saber cómo se encuentran, que van progresando. Estén o no cerca.

El motivo de la alegría es, sencillamente, saberlo.
Porque, en cualquier caso, los amamos y respetamos así, tal cual son y se sienten.

Otro motivo. . . de alegría. . . es que hoy es un día más en mi vida y que, cada día, es de oportunidad. . .

Alegría es amar, y es tan natural como respirar
Alegría es tener conciencia de que soy digno de ser feliz
Alegría es pensar en esos ojos que me encantan
Alegría es saber que es posible encontrar las cosas más bellas y cumplir los más grandes anhelos
. . . y si van aderezados de un abrazo, mucho mejor

Alegría es desear paz
a los seres que amo
y a los que no amo. . . también

Alegría es saber que yo mismo puedo estar en paz, incluso con mis tristezas
Alegría es llevar bien mi soledad

Alegría es no necesitar escribir cartas de amor, porque la personas que amo, ya saben de mi amor.
Y, también, que me encanta escribirlas como si no lo supieran

Alegría es saber lo que quiero.
Hoy, por primera vez no quiero exactamente nada.
Pero me encanta este “manifiesto” sobre la alegría y sonrío al desear que los otros también lo sepan

Alegría es no ser un obstáculo en la vida de los que amo, sino un motivo de alegría

Alegría es despertar con la certeza de que los que me quieren, me quieren bien y sólo por eso, trato de estar lo mejor que puedo a cada momento y conquistar mi espacio y mi paz

Alegría es saber que lo que ha sido, no ha sido lo mejor, porque lo mejor está en el porvenir

Alegría es saber que a ratos lo paso mal, pero cada día me divierto, un poco más, mirándome con más cariño
Alegría es vivir una Navidad en la que los momentos se alargan y la novedad hace parte de los días

Alegría es que he orado por ti,
que estás entre los que amo,
para que aunque ahora sean tiempos de caos, venga el orden, tal cuál debe ser

Alegría es saber que en los tiempos oscuros también hay luz y que esa luz ha encendido mi corazón para ser mejor ser humano.
Y que eso, se lo tengo que agradecer a los desertores y a las traiciones – curioso el asunto, no?

Y que no quiero ser mejor porque me haya ido bien los últimos años, quiero ser mejor porque tengo muy claro exactamente “como no quiero ser”

Alegría es saber que llevo en los bolsillos más piedras blancas que negras

Alegría es que me voy a trabajar ahora,
aunque mi cuerpo serrano está exhausto.
Poder trabajar es un aliciente
y hacerlo con alegría es …uahhh..

Alegría es saber que he dejado el pasado en el pasado, que el mal de amores no me persigue, que hay vivencias que no recuerdo y que no me importa no hacerlo.

Alegría es vivir cómo las tristezas por las personas perdidas, se suavizan, a los tres años; y darte cuenta que es posible seguir haciendo espacio interior, y gritar ¡animo! ¡hay espacio para lo nuevo!, y asumir que la experiencia es parte de la vida nueva.

Alegría es sonreír al darnos cuenta que, aunque la mayoría olvidamos el nombre de la primera maestra que nos enseñó a leer, se le agradecemos desde lo hondo del corazón
y que cada vez que leemos es parte de nosotros
y que la recordamos en el mero acto de leer,
aún sin pensar en ella.
Y que lo mismo ocurre con mis amores,
mis experiencias difíciles,
mis soledades …

Alegría es despertar cada mañana nueva
deseando renovar mis motivos de alegría,
… así sin más, con sencillez.

Esta es mi propuesta
en la espera de la Navidad . . .
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